Si oyes a tu perro venir por el pasillo antes de verlo, lleva las uñas largas. Ese clic-clic sobre el suelo no es un detalle estético: es la señal de que la uña está tocando el suelo antes que la almohadilla, y eso cambia cómo apoya la pata.
Por qué importa más de lo que parece
Una uña demasiado larga empuja el dedo hacia arriba cada vez que el perro pisa. El animal compensa cambiando la postura, y con los meses eso se traduce en molestias en muñeca, codo y hombro. En perros mayores acelera la artrosis que ya tienen.
Además se enganchan. Una uña larga que se queda pillada en una manta o en una rejilla puede arrancarse de raíz, y eso sí es una urgencia veterinaria.
Cada cuánto
No hay un calendario fijo: depende de cuánto ande tu perro por asfalto, que lima solo. Como referencia:
- Perro de ciudad que pasea por acera: cada 4 a 8 semanas.
- Perro de campo o de casa con jardín: cada 3 o 4 semanas. Sorprende, pero la tierra no lima.
- Cachorro: cada 2 o 3 semanas, más por acostumbrarle que por necesidad.
- Espolones (esa uña alta de la cara interna que no toca el suelo): siempre hay que cortárselos. No se liman solos nunca.
La prueba rápida: pon al perro de pie en un suelo liso. Si las uñas tocan, toca cortar.
El vaso: lo único que hay que entender
Dentro de la uña hay una parte viva con vaso sanguíneo y nervio. Se llama vaso o quick. Si lo cortas, duele y sangra.
En uña blanca se ve a contraluz: es la zona rosada del interior. Corta siempre 2 milímetros por delante de donde empieza el rosa.
En uña negra no se ve, y ahí está el problema. La técnica es ir quitando poco a poco y mirar el corte de frente: mientras salga blanco y seco, sigues. Cuando aparece un puntito oscuro y húmedo en el centro, has llegado al borde del vaso. Ahí paras.
Un dato que ayuda: en un perro con las uñas muy largas, el vaso también ha crecido. No vas a poder dejarlas cortas de una vez. Hay que hacer varias sesiones separadas una semana; el vaso se va retirando poco a poco.
Cortar o limar
Las dos cosas valen. No son iguales.
| Cortauñas | Lima eléctrica | |
|---|---|---|
| Velocidad | Segundos | Un par de minutos |
| Riesgo de pasarse | Alto: el corte es de golpe | Bajo: quitas capa a capa |
| Acabado | Deja canto vivo | Deja el borde redondeado |
| Lo que odia el perro | El chasquido y el tirón | El zumbido y la vibración |
| Uña negra | Vas a ciegas | Ves el corte mientras avanzas |
Para la mayoría de la gente que lo hace en casa, limar sale mejor, y sobre todo si tu perro tiene las uñas negras: es muy difícil pasarse quitando polvo de uña poco a poco.
Lo malo de la lima es el ruido. Hay perros a los que el zumbido les pone más nerviosos que el cortauñas, y ahí no hay discusión posible: manda el perro.
Cómo se hace, paso a paso
- Elige el momento. Después de un paseo largo, cuando está cansado. Nunca cuando acabas de llegar a casa y está excitado.
- Sujeta la pata desde arriba, con la palma sobre el dorso, y separa un dedo con el pulgar y el índice. No estires la pata hacia atrás: eso a un perro le resulta muy incómodo.
- Corta en ángulo de 45°, siguiendo la inclinación natural de la uña. Si limas, apoya un segundo y separa; si mantienes la lima fija, el calor molesta.
- Una uña y premio. No hagas las veinte del tirón el primer día. Dos uñas y lo dejas es una sesión perfecta si el perro es novato.
- No te olvides de los espolones. Si tu perro los tiene, son los que más se enganchan.
Te has pasado y sangra
Pasa. Le pasa hasta a los veterinarios. No es grave, pero hay que cortarlo.
- Presiona la punta con una gasa durante dos minutos seguidos. Sin levantar para mirar cada diez segundos, que eso es justo lo que impide que coagule.
- Si sigue, aplica polvo hemostático. Si no tienes, sirve maicena o harina de maíz apretada contra el corte.
- Mantenlo tranquilo media hora y que no se lama.
Al veterinario solo si sangra más de 15 minutos, o si al día siguiente el dedo está hinchado o caliente.
Lo que sí hay que asumir: ese perro se va a acordar. La siguiente sesión te va a costar más. Por eso merece la pena ir muy conservador al principio aunque las uñas queden algo largas.
El perro que no se deja
Casi siempre es porque la primera vez salió mal. Se arregla, pero con semanas, no con fuerza.
- Días 1 a 3: le tocas las patas y le das un premio. Nada más. Ni herramienta a la vista.
- Días 4 a 7: sacas el cortauñas o la lima, se la enseñas, premio. Si es lima, la enciendes lejos y premio. No le tocas la uña.
- Segunda semana: una uña por sesión. Solo una. Premio y se acabó.
- Tercera semana: dos o tres uñas.
Si tu perro gruñe o intenta morder cuando le tocas las patas, para y busca ayuda profesional. Eso ya no es un problema de uñas; forzarlo solo lo empeora y alguien va a acabar mordido.
Cuándo llevarlo a un profesional y no discutirlo
- Cuando el perro tiene miedo real, no simple desagrado.
- Cuando las uñas están tan largas que se curvan y se clavan en la almohadilla. Eso hay que verlo un veterinario.
- Cuando el perro es mayor y tiene dolor articular al sujetarle la pata.
- La primera vez, si nunca lo has hecho: que te lo enseñen en persona una vez vale por diez vídeos.
Lo que usamos nosotros
En la tienda tenemos dos cosas para esto, y las dos tienen su para quién:
- La lima eléctrica de uñas, con muela de diamante, tres bocas según el tamaño del perro y menos de 45 dB, que es lo que marca la diferencia con las baratas: el ruido es lo que asusta.
- El cortapelo de patas con luz, que no es para las uñas sino para el pelo de entre las almohadillas — lo que hace que el perro resbale en el parquet. Se suele descuidar y va en el mismo rato.
Y van juntos, con el guante quitapelo, en el pack de aseo en casa. Con lo que cuestan dos sesiones de peluquería canina en España, el pack ya está pagado.
Dicho esto: si tu perro odia el ruido, no compres la lima. Cómprate un cortauñas de tijera de diez euros en cualquier sitio y ve despacio. Preferimos decirte eso que venderte algo que va a acabar en un cajón.