Lluvia y barro
Empieza el otoño y con él la rutina: el perro sale, vuelve empapado, y entre la puerta y el sofá hay un rastro de barro. Esto es lo que corta esa cadena, por orden de uso: el chubasquero para que no se moje, la manopla y la toalla para lo que sí se mojó, el albornoz para lo que queda, y la manta para el sofá por si acaso.