Cortar las uñas de un perro da miedo por una razón concreta: dentro de la uña hay un vaso sanguíneo, y si el cortaunas lo pilla, sangra y duele. La lima no corta — desgasta. No hay un «clac» del que arrepentirse: vas viendo cómo avanza y paras cuando quieres.
Tres bocas según el tamaño del perro
La tapa tiene tres aberturas de distinto diámetro. Eliges la que encaja con la uña de tu animal — pequeño, mediano o grande — y esa misma tapa hace de tope: limita cuánto puede entrar la uña, que es lo que evita pasarse.
Cinco velocidades
Velocidad baja para un cachorro o para las primeras sesiones, mientras se acostumbra. Velocidad alta para uñas duras de perro grande, que en baja no avanzan.
Silenciosa, que es de lo que depende todo
Menos de 45 dB y con muy poca vibración. Es el punto crítico: la mayoría de los perros no rechazan la lima por dolor, la rechazan por el ruido y el cosquilleo. Una máquina que zumba fuerte no la vuelves a usar nunca.
Muela de diamante y batería
Cabezal de grano de diamante, que desgasta sin calentar si no aprietas. Recargable por USB, sin cable colgando mientras trabajas.
Cómo hacerlo sin pelea
No empieces limando. Déjale oler la lima apagada un par de días. Luego enciéndela cerca de él sin tocarlo, y premia. Después una uña al día, no las veinte de golpe. Es más lento la primera semana y te ahorra la pelea durante años.
Lo que debes saber
Limar es más lento que cortar: cuenta con unos minutos por pata las primeras veces. Y si tu perro tiene las uñas muy largas desde hace mucho, el vaso sanguíneo ha crecido con ellas: no se pueden dejar cortas en una sesión. Hay que ir limando poco cada semana para que el vaso se vaya retirando. Con paciencia sale; con prisa, sangra.
También en pack
Esta lima va incluida en el Pack aseo en casa, junto con el cortapelo de patas y el guante quitapelo: 55,90 € en vez de 64,70 €, y con el envío gratis incluido.