Un rollo de tejido de sisal sintético con adhesivo por detrás. Se corta con tijeras a la forma que haga falta, se pega en la esquina del sofá que el gato tiene elegida, y el gato sigue rascando ahí pero ya no rasca la tapicería.
Medidas y material
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100 × 40 cm de rollo, 0,5 cm de grosor. De una pieza salen dos o tres esquinas de sofá.
- Se corta con tijeras normales: recto, curvo, en esquina, del tamaño que quieras.
- Adhesivo por detrás: se retira la lámina y se pega. Se despega después sin dejar pegamento.
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Siete colores para que case con el mueble: gris claro, gris oscuro, negro, beige, azul, marrón y khaki.
Lo que hay que entender antes de comprarlo
Esto no hace que el gato deje de rascar. Rascar no es un vicio: es como se quita la funda muerta de las uñas y como marca territorio. Un gato al que se le quita todo sitio donde rascar busca otro, y suele ser peor.
Lo que hace este protector es dos cosas a la vez: tapa la zona dañada y le pone encima una superficie que sí se puede rascar. Por eso funciona mejor pegado justo donde ya rascaba que escondido en un rincón.
Sobre tapicería muy afelpada o de piel muy lisa el adhesivo agarra peor. En tela de sofá normal, en madera y en las patas de la mesa agarra bien.
También sirve para
Reparar un rascador viejo al que se le ha ido la cuerda, forrar un escalón, el canto de una estantería o la pata de la cama.
Si aún no tiene un rascador propio, empieza por ahí: el rascador redondo de cartón o el rascador de pared de 80 cm.