Un gato en invierno se pasa el día buscando el sitio más caliente de la casa. Estas son las tres formas de dárselo, y ninguna lleva enchufe.
Qué llevas
-
Hamaca de radiador — ganchos de metal que se apoyan en el radiador y de los que cuelga una cama de tela. Duerme justo donde sube el aire caliente, que es donde ya se pone de todas formas. Se pliega y se guarda en primavera. 29,90 € por separado.
-
Saco de dormir cueva, talla M — un saco de fleece con la boca abierta: entra, se da la vuelta y se queda tapado. El calor que genera se queda dentro. La M es la de un gato adulto normal, de 3 a 6 kg. 29,90 € por separado.
-
Manta autocalentable, 40 × 50 cm — lleva una capa térmica reflectante que devuelve el calor que el propio animal desprende, en vez de dejarlo escapar. Sin cables, sin pilas y sin riesgo. Base antideslizante. 19,90 € por separado.
El ahorro
Por separado suman 79,70 €. En pack, 66,90 €. Te ahorras 12,80 €, y el envío sale gratis porque pasa de 39 €. Puedes comprobar los tres precios entrando en cada ficha.
Por qué estas tres
Son tres sitios calientes distintos, no tres versiones de lo mismo: uno en alto y con calefacción, uno cerrado a ras de suelo y uno portátil que va donde tú pongas. Un gato cambia de sitio varias veces al día, y ahí está la gracia.
Para quién no es
Si en tu casa no hay radiadores de panel, la hamaca no tiene dónde colgarse: mira el saco y la manta por separado.
El saco en talla M es para animales de 3 a 6 kg. Para un gato muy grande o un perro pequeño, la L suelta.
La manta no calienta sola: necesita que el animal se tumbe encima. Si buscas algo que dé calor por sí mismo, esta no es.
Antes de comprar
Llega a España en dos o tres semanas. Por su tamaño viaja en una línea de transporte más lenta, siempre con número de seguimiento.
Al principio muchos gatos ignoran la hamaca. Ponle dentro una manta con su olor y enciende la calefacción: se resuelve solo en unos días.
Mide tu radiador antes. Los ganchos están pensados para un radiador de panel normal; en uno de hierro fundido muy ancho, o empotrado, puede que no agarren.