El transportín rígido de toda la vida se lleva en la mano, te desequilibra al andar y el gato va dando tumbos dentro. Una mochila va a la espalda, con el peso repartido, y las dos manos te quedan libres.
Esta lleva malla en los cuatro lados, así que el animal ve lo que pasa y corre el aire. La base es rígida para que no se le hunda el suelo bajo las patas, que es lo que más les agobia.
Sirve para el viaje al veterinario, para el metro y para llevarlo de fin de semana. También la usan perros pequeños de hasta cinco o seis kilos.
Características
- Malla en los cuatro lados: ventilación real
- Base rígida, no se hunde
- Tirantes acolchados y cinturón de pecho
- Correa interior de seguridad para engancharle el arnés
- Tres tallas y tres colores
Qué talla coger
Mide a tu gato sentado, de las patas a la cabeza, y de morro a nacimiento de la cola. Tiene que poder darse la vuelta dentro y tumbarse. La S es para gato pequeño o cachorro; la M para el gato normal de casa, de 4 a 5 kg; la L para gatos grandes o perros pequeños. Las medidas exactas están en las fotos. Si dudas, coge la grande.
Antes de comprar
Llega a España en dos o tres semanas. Por su tamaño viaja en una línea de transporte más lenta, siempre con número de seguimiento.
No sirve para llevar al gato en cabina de avión salvo que compruebes las medidas con tu compañía. Cada aerolínea tiene las suyas y cambian.
Un gato no se mete en una mochila el primer día. Déjala abierta en el salón una semana, con una manta suya dentro, antes de usarla de verdad.
No la dejes cerrada al sol ni dentro del coche parado. Aunque tenga malla, se calienta.