Una pelota dispensadora acaba siempre en el mismo sitio: debajo del sofá. Y ahí se termina el juego, porque el perro no la alcanza y te toca a ti ir a por ella con la escoba. Este no rueda: se balancea y vuelve.
Vuelve solo
Lleva el peso en la base. Cuando el perro lo empuja con el hocico o la pata, se inclina, oscila y se endereza — y en cada vaivén deja caer algo de premio por la abertura. No lleva pilas ni motor: el movimiento sale del propio peso, así que no hay nada que se gaste ni que se estropee.
Lo que aprende el perro
La abertura se regula con un deslizador. Al principio la dejas ancha y la comida cae casi sola — el perro entiende la relación entre empujar y comer. Luego la vas cerrando y tiene que insistir más, calcular la fuerza y el ángulo. Eso es trabajo mental de verdad, y cansa.
Cuándo usarlo
En vez del cuenco, con la ración del día dentro. Un perro que trabaja su comida come más despacio, traga menos aire y llega a la tarde más tranquilo. También sirve para los ratos en que te vas y quieres dejarle algo que hacer.
Lo que no es
No es un juguete de morder. Es ABS+PC — duro y resistente al desgaste, pero un perro decidido a destrozarlo lo va a partir, y los trozos de plástico duro no se tragan. Si el tuyo destroza todo lo que le das, este no es su juguete: déjale el peluche o un mordedor de caucho y quédate cerca la primera vez que use este.
Limpieza
Se abre para vaciarlo y limpiarlo por dentro. A mano con agua templada. Si usas premios grasientos, lávalo el mismo día: la grasa se enrancia dentro y el perro deja de querer usarlo.
Material ABS + PC. Para perros pequeños y medianos.
También en pack
El tentetieso va incluido en el Pack comer despacio, junto con el comedero puzzle de tres capas y la alfombrilla de lamer: 55,90 € en vez de 64,70 €, y con el envío gratis incluido.