Un perro pequeño que salta del sofá cae desde cuatro veces su altura. Repetido cada día durante años, eso pasa factura: en teckel, corgi, carlino y en cualquier perro mayor, es una de las causas evitables de problemas de espalda y de codo.
Dos alturas en una pieza
Se despliega plana — un escalón de 10 cm para subir a un sofá bajo — o se dobla sobre sí misma — dos escalones, 20 cm de alto, para una cama—. La misma pieza, sin montar nada.
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Pequeña — 50 × 30 cm desplegada
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Grande — 67 × 40 cm desplegada
Elige por el ancho del perro, no por su peso: tiene que apoyar las cuatro patas sin ir de lado.
Espuma, no madera
Es un bloque de espuma forrada. Pesa poco — la mueves con una mano — y si el perro calcula mal y se la lleva por delante, no le hace daño. Una escalera rígida de madera, sí.
Cómo se enseña
No la pongas y esperes. Colócala pegada al sofá, pon un premio en el primer escalón y otro arriba, y déjalo subir solo dos o tres veces. La mayoría lo entiende en una tarde. Si tu perro ya salta desde hace años, tardará más en usarla que en aprenderla: la costumbre pesa más que la escalera.
Lo que debes saber
La espuma cede un poco al pisar — es lo que la hace segura, pero un perro que pese más de unos 15 kg la hunde y deja de servirle. Esto es para perros pequeños y medianos. Para uno grande hace falta una rampa rígida.
Y no la dejes junto a una cama alta si tu perro es de tirarse en marcha: la escalera ayuda a bajar despacio, no impide saltar.
Limpieza
Funda extraíble por la cremallera, lavable a máquina en frío. La espuma de dentro, con paño húmedo y al aire.