Un collar de cuero sobre cinta de nailon con una cazoleta cosida en el centro, del tamaño exacto de un AirTag de Apple. El localizador va dentro, tapado y sujeto con dos automáticos, de modo que no cuelga, no golpea y el perro no puede arrancarlo de un mordisco como pasa con los llaveros colgantes.
El AirTag no va incluido
Esto es un collar, no un localizador. El AirTag lo compras aparte, en Apple o donde quieras, y lo metes tú. En las fotos aparece un disco blanco dentro del hueco para que veas cómo queda: ese disco no viene en el paquete. Lo que recibes es el collar.
Talla: mide el cuello
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S — cuello de 24 a 32 cm. Perro pequeño o gato grande.
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M — cuello de 32 a 45 cm. Perro mediano.
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L — cuello de 42 a 60 cm. Perro grande.
Pásale una cinta métrica por donde lleva el collar y deja dos dedos de holgura. El fabricante mide a mano y avisa de una diferencia de 1 a 3 cm, así que si tu perro cae justo entre dos tallas, coge la mayor: el collar es ajustable hacia abajo, no hacia arriba.
Cómo está hecho
- Cinta de nailon con cuero por encima, hebilla y anilla en D de metal.
- La tapa de la cazoleta lleva dos automáticos, no uno: es lo que evita que se abra sola con el roce.
- Un solo color: verde militar. Es el único que el fabricante nos sirve.
- Pesa entre 60 y 90 gramos según la talla.
Lo que un AirTag hace y lo que no
Conviene saberlo antes de comprar. Un AirTag no lleva GPS ni tarjeta SIM: no te dice dónde está el perro en tiempo real. Lo que hace es emitir una señal Bluetooth que cualquier iPhone cercano recoge y reenvía a Apple de forma anónima. En una ciudad con mucha gente eso funciona muy bien; en pleno campo, sin nadie alrededor, puede no actualizarse en horas.
O sea: sirve para el perro que se escapa en el parque o se pierde en el barrio, no como rastreador de monte. Si necesitas seguimiento en tiempo real, lo tuyo es un collar GPS con SIM, que es otro producto y otro precio.
Si ya tienes collar y solo quieres dónde meter el AirTag, tenemos la funda suelta para collar a 9,90 €.