El problema no es que el perro venga en el coche. Es que se pase delante en el peor momento: un frenazo, una rotonda, y de pronto lo tienes encima del cambio de marchas.
Esta barrera se ata a los dos reposacabezas de delante y cierra el hueco entre los asientos. El perro se queda detrás y tú conduces mirando a la carretera.
Se pone en un minuto
Dos correas ajustables arriba, a los reposacabezas, y dos ganchos abajo, a los raíles del asiento. Sin herramientas y sin tocar la tapicería. Se quita igual de rápido el día que no llevas al perro.
De malla, no de tela
Se ve a través. El retrovisor interior te sigue sirviendo y el perro te sigue viendo a ti, que es la mitad de lo que le tranquiliza. Lleva un bolsillo grande donde caben la correa, las bolsas y una botella.
Lo que no es
No es un sistema de sujeción. No sustituye al arnés con cinturón ni al transportín: sirve para que no se pase delante, no para retenerlo en un impacto. Si lo que buscas es sujeción, mira el cinturón de seguridad.
Medidas
56,9 × 69,1 cm. Vale para turismo, SUV y furgoneta, siempre que los asientos de delante tengan reposacabezas.