Terciopelo de maíz por fuera, guata por dentro y un chirriador en la barriga. Cuarenta centímetros de cuello y cola que un perro puede agarrar, sacudir y arrastrar por el pasillo.
Por qué la forma importa
Un peluche redondo se coge de una manera. Este tiene cuello largo, patas y cola: cuatro sitios distintos por donde morderlo, y eso es lo que hace que un perro vuelva a él en vez de abandonarlo a los dos días. La cola larga además permite jugar al tira y afloja sin que tu mano esté cerca de sus dientes.
El chirriador
Suena a la primera presión. Es lo que convierte un peluche en un juguete: el perro descubre que él provoca el ruido, y eso engancha. Si te molesta el sonido, se puede sacar por la costura y el peluche sigue sirviendo.
Dos tamaños
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25 cm — perros pequeños y cachorros
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50 cm — medianos y grandes, con cuello largo para sacudirlo
Esto se va a romper. Te lo decimos ya
Es tela y guata. Un perro que destroza peluches lo va a destrozar, y no es un defecto del producto: ningún peluche del mercado aguanta a un destructor. El propio fabricante lo dice y nosotros lo repetimos aquí en vez de en una devolución.
Si tu perro abre juguetes en diez minutos, cómprale un mordedor de caucho, no esto. Este es para el que lo lleva en la boca, duerme con él y lo sacude — no para el que lo abre en canal.
Vigílalo la primera vez
Como con cualquier peluche: si empieza a sacar la guata o a arrancar el chirriador, retíralo. Tragarse el relleno es lo único serio que puede pasar con este juguete, y se evita mirando.
Limpieza
A mano con agua templada y jabón neutro, y secar bien antes de devolvérselo. A máquina se apelmaza la guata.
También en pack
El dinosaurio de 25 cm va incluido en el Pack cachorro recién llegado, junto con el parque plegable de 74 cm y la barrera enrollable: 59,90 € en vez de 74,70 €, y con el envío gratis incluido.