Si tu perro vacía el cuenco en diez segundos y después se queda mirando el suelo, el problema no es que tenga hambre: es que comer no le ha ocupado nada. Este comedero convierte la comida en un rato de trabajo.
Tres capas que giran
El pienso queda repartido entre tres discos superpuestos con huecos que no coinciden. El perro tiene que empujar y girar las capas con el hocico o la pata para que la comida vaya cayendo al hueco siguiente. Sale toda — pero de a poco, y buscándola.
Por qué no es solo entretenimiento
Un perro que engulle traga aire con la comida. En razas de pecho profundo (pastor alemán, setter, boxer, galgo) eso se relaciona con la torsión gástrica, que es una urgencia veterinaria grave. Alargar la comida de diez segundos a diez minutos es la medida más barata que existe contra eso.
Y el rastreo cansa. Quince minutos de buscar comida con el hocico dejan a un perro más relajado que media hora de correr.
Base antideslizante
Si el cuenco se desliza por el suelo, el perro lo persigue, se frustra y lo vuelca. La base agarra en gres y en parquet.
Limpieza
Las tres capas se separan sin herramientas y se lavan por dentro. PP apto para alimentos. A mano, no en el lavavajillas: el plástico se deforma con el calor del ciclo.
Con qué perro no funciona
Con el que se rinde. Hay perros que ante un obstáculo se dan la vuelta y se van sin comer. Si el tuyo es de esos, empieza con las capas casi alineadas — fácil — y ve compliquándolo según aprenda. Y no lo uses el primer día con un perro que llega con hambre real: entiéndelo como un juego, no como un castigo.
Medidas: 26 × 26 × 7,5 cm. Material PP.
También en pack
Este comedero va incluido en el Pack comer despacio, junto con la alfombrilla de lamer y el tentetieso dispensador: 55,90 € en vez de 64,70 €, y con el envío gratis incluido.